
FRENO DE LA ACTIVIDAD// Cada vez hay menos compradores capaces de asumir los precios de compra actuales, lo que ha provocado una pequeña caída de las transacciones, al tiempo que el alquiler retrocede con fuerza en las grandes ciudades.
Este verano ha sido el del Mundial de fútbol para España. Un campeonato que terminó con la Selección española levantando el trofeo al ritmo de Dai Dai de Shakira y que, de alguna manera, también sirve como metáfora de nuestro mercado inmobiliario.
Durante los últimos años, España ha sido campeona en el dinamismo de su segmento de vivienda, con un sector residencial que ha encadenado varios ejercicios con una intensidad extraordinaria. Como entona la cantante colombiana en la que ha sido la canción del verano: “You’ve been this brave all along, what broke you once made you strong”. Parafraseando a esta artista, podemos decir también que el mercado inmobiliario español ha sido “valiente” en los últimos años. Ha resistido el impacto de una pandemia (2020), el encarecimiento constante de los precios (2021), una inflación por las nubes (2022), regulaciones contraproducentes (2023), el cambio de ciclo monetario (2024), el encarecimiento del crédito (2026) y a una oferta actualmente muy insuficiente.
Como sugiere la letra de Dai Dai, las lecciones aprendidas ayudan a ser más fuertes en el futuro. Es el caso de nuestro mercado de la vivienda, que destaca por su resiliencia y su avance hacia una fase de
estabilización. Tras el campeonato, ahora toca algo de reposo. La demanda empieza a llegar al margen máximo de pago. Los precios han crecido mucho más deprisa (un 66% en el último lustro) que el ahorro de una parte importante de los hogares y, al mismo tiempo, la financiación deja atrás las condiciones tan favorables que impulsaron la actividad, especialmente con la progresiva bajada de los tipos de interés en el bienio 2024-2025.
El resultado será una desaceleración. Veremos un menor volumen de operaciones de compraventas, una progresiva moderación del ritmo de crecimiento de los precios y, como ya estamos viendo en el alquiler, ajustes en los mercados donde el esfuerzo económico ha llegado demasiado lejos. Estamos ante el final de una fase de crecimiento excepcional y el inicio de una etapa de normalización en la que el mercado tendrá que volver a encontrarse con los límites de la economía real.
FUENTE: EXPANSION